Papalia, Olds y Feldman (2004), autoras influyentes en psicología evolutiva, afirman que "percibirse como un ser sexual, reconocer la propia orientación sexual, aceptar la excitación sexual y fomentar lazos románticos o sexuales, son partes del logro de la identidad sexual"
Se suele definir el rol sexual como el comportamiento de cada individuo como hombre o mujer, y la orientación sexual, el objeto hacia el cual se dirige el impulso sexual, y está determinada por el deseo natural, tanto físico como amoroso y erótico, hacia otras personas.
El suicidio de jóvenes que no han podido soportar una
condición que no han elegido en
un mundo adverso y hostil, ha llevado tardíamente a sus familias a reconocer
los errores cometidos, en especial la
irreparable pérdida de uno de sus miembros -ante todo, un hijo- que tenía todo el derecho a realizarse plenamente
como persona en sociedad.
En lo referente a orientación
sexual, son heterosexuales quienes se sienten atraídos por personas del
otro sexo; homosexuales, quienes se sienten atraídos por personas del
mismo sexo (en el caso específico de las mujeres, se suele hablar de
lesbianismo), y bisexuales, por ambos sexos. Una situación diferente es la
transexualidad. Transexuales son personas, hombres o mujeres, que
se sienten del otro sexo: mediante procedimientos médicos, psicológicos y sociales
pueden adecuar el cuerpo a su
identidad de género. La clave de la transexualidad se encuentra en el cerebro, al no corresponder el sexo físico con la
identidad de género.
Las investigaciones y los hechos demuestran que las
personas homosexuales y transexuales sí pueden presentar trastornos
psicológicos, pero no producto de la orientación sexual o identidad de
género, sino de la discriminación social. En algunos casos, su situación lamentablemente ha llevado
al suicidio.
En
la actualidad, hacen ver los autores,
existe un amplio consenso médico y científico respecto a que la homosexualidad
y la bisexualidad, no son una enfermedad, sino que una variación más de la sexualidad humana.
A respecto de este tema se recomienda lo siguiente:
Brindar
el espacio y el contexto adecuado para que estudiantes y docentes tengan la
posibilidad
de dialogar y/o conversar sobre su homosexualidad o transexualidad con otros
agentes educativos
que pueden ser padres, orientadores/as o psicólogos/as.
Contar
en cada establecimiento con personas capacitadas en los alcances de la
homosexualidad, la transexualidad y la discriminación. Si no se cuenta con ese tipo de apoyos, se
sugiere invitar a los establecimientos a
expertos/as para que den charlas sobre la materia y, si ello es inviable,
derivar las consultas a otros
organismos especializados en el tópico, de manera que quien necesite de ayuda, reciba la orientación más idónea posible.
Involucrar
en la solución del conflicto a las familias (madres, padres y apoderados),
siempre y cuando ello no vulnere el derecho a la privacidad del
estudiante o el docente afectado por la discriminación. De
no querer la persona homosexual o transexual que su familia conozca sobre su orientación sexual
o identidad de género, todo agente educativo debe respetar esa decisión.
He aquí un enlace, descubierto en la red de un proyecto de Orientación Sexual de sus autoras Amparo Villar Sáenz e Inmaculada Mujika Flores
http://www.aldarte.org/comun/imagenes/documentos/Laescuelaantelaorientacionsexual.pdf
La familia juega un papel preponderante en el descubrimiento de la identidad sexual del niño o niña. Por ello es muy importante, seguir de cerca sus cambios y sus curiosidades. Este enlace trata algo del tema:
http://esporquesoy.wordpress.com/2010/02/06/orientacion-sexual-por-parte-de-padres-y-escuelas/
Les invito a revisar este artículo, el cual es un claro ejemplo de debido a tales o cuales inclinaciones sexuales, todavía se siguen teniendo los prejuicios y posiciones poco tolerantes ante dicha situación. Este enlace contiene un ejemplo palpable de la actual realidad discriminatoria.
http://www.eluniverso.com/2008/12/07/1/1422/DBB5EC5D13B74401BFB70D25A8A2FBFD.html
Este artículo encontrado en la red posee apuntes valiosos a tomar en cuenta acerca de la Orientación Sexual
Educación sexual y diversidad sexual: Un desafío que interpela a la escuela y a los adultos
Por Virginia Vergara

Las dificultades para los chicos que optan por una sexualidad “distinta” pueden ser múltiples. En primer lugar, la escuela estuvo pensada para imprimir en los alumnos un patrón de “normalidad” hasta hace muy poco indiscutida. Aunque hoy esa perspectiva homogeneizarte está puesta en cuestión, la matriz normalizadora persiste en muchas escuelas y en muchos docentes.
Asimismo están nuestros prejuicios como educadores. La problemática de la diversidad sexual es tal vez una de las que más fuertemente instala al “distinto”, a aquel joven que elige, opta o se inclina por una opción sexual no heterosexual en el lugar del “raro”, en una situación de la que pueden rápidamente emerger la discriminación, la estigmatización, la burla y la violencia de sus pares, pero también de los adultos, aunque ésta tal vez pueda manifestarse de maneras más sutiles, aunque no menos prejuiciosas.
La mayor dificultad para los chicos es el miedo a no ser reconocidos o aceptados tal cual son. Y el peligro es que, para evitar ser discriminados, opten por el silencio o por “ajustarse” a lo que los demás esperan que sean.

Los que ejercemos la docencia sabemos que los jóvenes pueden discriminar no sólo con la palabra sino con actitudes que requieren de nuestra intervención a través del diálogo, del debate, de la promoción de valores y también de límites claros. Pero nuestros alumnos no viven en una burbuja, son el emergente de una sociedad que fluctúa entre la aceptación y el rechazo de la diversidad sexual, que es ni más ni menos que el miedo hacia los “otros”. Como decía Sartre en su obra “A puerta cerrada”, “el infierno son los otros”. La homosexualidad es disruptiva desde una mirada que, tal vez, necesita apelar, anclarse, a convenciones o mandatos estatuidos para navegar las incertidumbres a las que nos enfrenta la realidad de manera permanente. Y en este proceso debemos revisar qué nos pasa a los educadores frente a esta problemática, cómo responde la escuela frente a un chico gay o a una alumna lesbiana. Muchas veces no sabemos muy bien cómo hacerlo. No estamos preparados, no nos atrevemos, tenemos miedo. Por eso es fundamental que las escuelas abran los muros que históricamente moldearon la “normalidad”, para que nuestra mirada pueda habilitar la utopía de paraísos, no la posibilidad cierta de un infierno para nuestros jóvenes.
Para transitar el proceso que promueve la Ley de Educación Sexual Integral y que tiene como norte la formación integral, la inclusión, la aceptación de “los otros”, los docentes debemos tener una escucha atenta y una actitud de diálogo que habilite la expresión de la diversidad e interpelarnos para ver cómo salimos de ciertas miradas estigmatizantes. Para eso resulta fundamental trabajar con nuestros colegas, dialogar, capacitarnos, trabajar nuestros prejuicios, ayudar a promover climas institucionales permeables a la realidad y necesidades de nuestros alumnos, contribuir a la construcción de una escuela como un espacio abierto, que permita habilitar la palabra a todos, sin exclusiones. Si trabajamos la sexualidad como un entramado entre naturaleza y cultura, entre el dato biológico dado y una construcción histórica, relacional y social, podemos contribuir a que los chicos puedan darse el permiso para expresarse tal como son. En tal sentido, la perspectiva del trabajo de la sexualidad desde los derechos humanos es fundamental: la libertad de elección, el derecho a vivir según nuestras propias convicciones siempre que éstas no dañen al otro, el cuidado y el respeto de uno mismo y de los otros, no debe quedar sólo en meros enunciados. Tal perspectiva debe traducirse en una formación integral de las personas en pos del derecho a la identidad que tenemos todos y cada uno de nosotros.
Este debe ser el desafío y el producto del trabajo conjunto en el que debe estar involucrada la comunidad educativa: directivos, docentes, familias y también alumnos.
Por eso es importante seguir trabajando y arribando a consensos en pos de que la Ley de Educación Sexual Integral entre efectivamente a las aulas a través del desarrollo y puesta en práctica de valores, contenidos y prácticas que promuevan el derecho que todos los jóvenes tienen a informarse, a cuidarse, a respetarse, a desarrollar su afectividad según sus elecciones e inclinaciones. La escuela constituye un espacio decisivo, junto con las familias, para asegurar el derecho que todos tenemos a ser distintos. Únicos e irrepetibles.
Comparto aquí un video, para trabajar la diversidad sexual en la escuela: